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jueves, 16 de octubre de 2014


Virtudes esenciales para el desarrollo del carácter
La virtud es un inmejorable hábito que define el significado de ser humano, fomenta la felicidad y el bienestar de cada persona y sirve para el bien común, es decir, somos más humanos cuando actuamos bajo este marco. Nuestro carácter se conforma gracias a las virtudes, por lo tanto, es imprescindible no sólo desarrollarlas sino también fomentarlas.
La sabiduría es una virtud primordial, los antiguos griegos la consideraban básica, es decir, que rige a todas las demás. Ser sabio significa tener un buen criterio, nos permite tomar decisiones bien pensadas, determinar cuándo y cómo actuar; una persona que se guíe por esta virtud, tendrá la capacidad de discernir correctamente, evaluar lo que es importante y establecer prioridades. Todos los padres deseamos que nuestros hijos demuestren sabiduría llegado el momento, por lo tanto, es importante ser un buen ejemplo en sus vidas, tomar el tiempo necesario para comprobar qué tipo de decisiones tomarán y motivarlos a hacer lo correcto, por el simple hecho de ser correcto.  
Una segunda virtud es la justicia, ser justos significa respetar los derechos humanos en todas las personas. Dentro de ésta, aplica la regla de oro: “Hay que tratar a las otras personas como queremos ser tratadas”. También incluye respetarnos a nosotros, cuidar nuestros derechos, nuestra integridad y dignidad.
Una tercera virtud y muy olvidada, es la fortaleza, la cual nos permite hacer lo correcto al enfrentar dificultades. Una máxima que nos permitirá entenderla mejor, reza lo siguiente: “cuando el camino se pone difícil, los fuertes continúan”. Por lo tanto, debemos comprenderla como la fuerza interna que nos permite superar o soportar los momentos más difíciles, las derrotas, las inconveniencias y el dolor.
Entre todas las problemáticas que se presentan en la adolescencia, el suicidio ha aumentado de manera drástica en las últimas décadas. Una posible explicación podría ser que muchos jóvenes no están preparados para lidiar con las inevitables decepciones de la vida, poseen baja tolerancia a la frustración e incapacidad en el control de sus impulsos. De ahí que es importante inculcar en nuestros hijos la idea de que nuestro carácter se desarrolla más a través del sufrimiento, que por medio del éxito, que los reveses de la vida pueden hacernos más fuertes siempre y cuando no nos rindamos ni sintamos lástima por nosotros mismos.
Al ejercer fortaleza, estamos cubriendo una cuarta virtud, que se refiere al autocontrol, entendido como la capacidad de gobernarnos a nosotros mismos, controlar nuestro temperamento, regular nuestras pasiones y buscar los placeres legítimos en la moderación. Nos permite esperar y aplazar la gratificación por el bien de otro objetivo más valioso.
La vida virtuosa naturalmente es difícil, aunque casi todos poseemos en cierto grado dichas fortalezas de carácter, lo complicado suele presentarse en la práctica cotidiana, sin embargo, debemos considerar que las virtudes se encuentran entrelazadas entre sí, de modo que al fortalecer una de ellas en nuestro carácter, se fortalecerán las demás.  
Una virtud que nos ayudará a fortalecer el resto de las otras, es el amor. Se define como la buena disposición para sacrificarse por el bien de otros, es la fuerza más poderosa del universo. Es incalculable su impacto, tanto en el que da como en el que recibe. Qué mejor ejemplo de amor, que el expresado por los hijos, siendo totalmente incondicional, que te inspira a crecer, a ser mejor persona, a sonreírle a la vida a pesar de todas sus vicisitudes.
Demostrando ese amor incondicional a nuestros hijos incluso cuando estamos molestos, es la forma en que fortalecemos su carácter y el ejercicio de sus virtudes.
Te invitamos a que nos compartas algunas estrategias que has llevado a la práctica para fortalecer el carácter de tus hijos.

LICKONA, Thomas. (2010). Carácter, cómo ayudar a las nuevas generaciones a desarrollar el buen criterio, la integridad y otras virtudes esenciales. México: Producciones Educación Aplicada.


Elaborado por: Perla Madrigal Montoya, Licenciada en Psicología especialista en Educación, actualmente colabora en el área de Psicopedagogía  de la Preparatoria Zoebisch, como tutora y  es docente en las materias de orientación y prevención de adicciones. 



1 comentario:

Javier ROSALES VÁZQUEZ dijo...

Gracias por compartir artículos de interés y actualidad como orientación en nuestra oportunidad de formar seres humanos felices y útiles a la sociedad.